
El tema no es que haya perdido la elección -que la perdió-. Sino que su negativa a aceptar el resultado daña el mismo sistema político que lo hizo presidente. ¿Su coraje? No haber podido lograr la reelección. ¿Su gran éxito? Haber llegado tan cerca a pesar de sus errores. Sigue que diga que todo es un fraude… y que haga algo más para dañar a su país y al mundo. «Si me voy, que se vaya todo a la mierda». Esperemos que no pase de un mero berrinche más de un hombre que vivió bajo el desamor de un padre que estada decepcionado de él. Rictus en El Financiero.
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