Oilos

Oilos - Horax

Oilos – Horax

Pues los discursos de ayer en la Casa Blanca estuvieron llenos de elogios mutuos. No serán trascendentales, pero fue importante que corrieran así: corteses y bien llevados. Eso estuvo bien. Incluso dijo López Obrador que su relación era “al nivel de la amistad de Lincoln y Juárez”. Pero para dos de los peores presidentes de sus respectivas naciones, que ante una crisis sanitaria y económica están cometiendo errores básicos por su soberbia y desprecio a la ciencia, decir que están a la altura de dos de los mejores presidentes, quienes enfrentaron dos guerras civiles en su tiempo, es, como lo ilustra Horax en Milenio, un pequeño exceso. Al final, será la historia quienes los juzgue, y no ellos mismos. Solo recordemos que, en su momento, tanto Abraham Lincoln como Benito Juárez no tuvieron la total simpatía de sus respectivos pueblos. Es el tiempo el que les dio estatura de gigantes y los puso en dónde están. Al tiempo con los otros dos. Pero como dice el refrán “alabanza en boca propia es vituperio”. Y ni siquiera había salido AMLO de EE.UU., y Trump ya estaba en su cuenta de  Twitter atacando a las ciudades santuario por albergar inmigrantes… Así son.