Pies de barro

Pies de barro - Alarcón

Pies de barro – Alarcón

Pues si: tal parece que el tema de los feminicidios -en particular tras la muerte de la niña Fátima- acabarán siendo el Ayotzinapa de este gobierno. Veamos: en el famoso caso de los 43 normalistas, el gobierno federal no se quiso meter pronto y bien porque “era un tema local y menor”. Pero en la medida en que se fue complicando, quedó claro que era mucho peor de lo que creyeron, ante todo, porque su distancia hizo crecer el problema, y más adelante demostró las fallas en las instituciones (presidencia municipal, gubernatura, policías, ejército, PGR y Presidencia) y fallas en las personas que las integraban: alteración de pruebas, intentos de manipulación, ataques a los testigos, descalificación de los expertos y hasta el “¡Ya me cansé!” del Procurador en una conferencia de prensa. Ahora similar: primero, descalificaron a las mujeres que protestaban por el grave incidente de Ingrid; luego, el presidente diciendo que los feminicidios no eran tema, que eso iba a opacar la rifa del avión presidencial. Más adelante, descalificar las protestas en Palacio Nacional y pedirle a un reportero afín que se cambiara el tema en la mañanera “porque ya se había hablado demasiado”. Pero esa misma tarde, cargaron con gases pimienta y extintores al menos ocho veces contra las marchas de protesta. Al preguntarle a la Jefa de Gobierno, dijo “ahora no”, recordando el mítico “ya me cansé”. Al final, habló diciendo que era mentira la agresión policiaca “y si tienen pruebas, que las presenten”. Aparecieron entonces al menos ocho momentos de agresiones y abuso del uso de la fuerza. Cuándo ocurrió el caso de Fátima, liberaron los videos seis días después de ocurrido; fue la familia quien hizo las investigaciones y encontró el cuerpo, ante la desidia de las autoridades. Llegó la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum a la escuela de la niña, con los alumnos en el rayo del sol y echándoles porras, con una frivolidad indignante. La mamá decidió no hablar con ella, y después el DIF de la CDMX salió a decir que la familia tenía expedientes abiertos desde 2015 (y los hizo públicos), la Fiscal Ernestina Godoy declaró que “la señora tiene problemas mentales y el señor padece demencia senil” -revictimizando a las víctimas y violando sus derechos humanos, aunque fuera cierto- y la agencia Notimex publicó fotos del funeral de la menor, con el texto: “imágenes de los familiares de #Fátima, víctima de feminicidio”. Y para colmo, el presidente dijo que los feminicidios “son culpa del neoliberalismo” y que por eso urge “la cartilla moral”, para corregir eso. Ahora, la muerte de una pequeña de siete años nos está demostrando que la administración federal y la local son gigantes con pies de barro, que pronto se pueden resquebrajar y caerse. ¿Ya vieron por qué tiene todo para ser el caso que destruya la credibilidad de la actual administración, como en su caso fueron los 43 de Ayotzinapa? Alarcón en El Heraldo.