Despacio que tengo prisa

Despacio que tengo prisa - Fisgón

Despacio que tengo prisa – Fisgón

Muy cierto lo que dice Fisgón en La Jornada: no es que en los más altos niveles del poder nacional haya habido corrupción. Es que generalmente no puede probarse. Tal vez eso fue lo demoledor de la Casa Blanca y la Casa de Malinalco: aunque no fueran fruto directo de la corrupción, si probaron un trato especial de parte de un proveedor -lo que no suele ser gratis-. Ahora, antes de juzgarlos hay que buscar las evidencias. Ya tenemos allí los casos de Elba Esther o de Javier Duarte: conocida por muchos y demostrada en medios, su corrupción o malos manejos no pudo ser probada ante los jueces. Así pues… ¿Juzgar rápido o juzgar bien? E incluso, considerar la posibilidad de que ¡sean inocentes!

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