Entre más tratan de explicar el ecocidio del Manglar de Tajamar en Can-Cún, más queda claro que es un cochinero… Y más se enreda la SEMARNAT y el Partido Verde (el titular de la secretaría es militante del Partido). Primero dijeron que «no había evidencia científica de que había fauna silvestre habitando allí»; luego que los permisos se dieron desde la época de Vicente Fox. Y la más reciente: que iban a enviar drones a sobrevolar la zona para «cuantificar el daño» y que se page por ello. Lo curioso es que se contrató a una empresa propiedad de militantes del Partido Verde para ello… Y cuándo los diputados verdes federales y locales fueron a protestar, los corrieron los ambientalistas por oportunistas. Pues bien, ya se supo que uno de ellos es socio de la empresa constructora. Así no se puede. Rapé en Milenio.
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