
El equinoccio de primavera se reunieron miles de personas en la pirámide de Chichén Itzá para ver el tradicional descenso de la sombra de Kukulkán. Pero ahora Alarcón en El Heraldo nos dice que también estuvieron presentes los jueces del acordeón para dar la bienvenida a la deidad a la que se encomendaron al empezar su cargo. Vaya cosa, no necesitamos justicia, necesitamos shows.
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