
Nuevamente, la Guardia Nacional evitará que se utilicen taxis de aplicación desde las terminales del aeropuerto de la Ciudad de México. Esto, en parte, porque los taxistas aeroportuarios pagan placas federales, que son bastante onerosas, y que les otorgan un monopolio para cargar en la terminal aérea. Pero del otro lado es un castigo para los pobres viajeros que tienen que usar taxis caros, ineficientes y que no siempre están disponibles. Claro, entiendes la lógica, pero da una pésima señal y más cuando estamos a punto de tener el pico de demanda por el Mundial. Por supuesto que hay opciones como ir a los hoteles cercanos y pedirlos desde ahí, pedir que te recojan dentro del estacionamiento, o salir caminando y pedirlos en la calle. Pero todas esas cosas desalientan el turismo. Y eso de usar un cuerpo de seguridad del Estado para defender un monopolio en vez de para perseguir delincuentes, parece un desperdicio de recursos. Aun así, hay que premiar a los aliados que pagan altas mordidas y derechos, y que muy probablemente son propiedad de políticos actuales o anteriores o de sus allegados. Rictus en El Financiero.