
Lo que debía ser una herramienta para defender a las mujeres, se está volviendo una herramienta de censura bastante seria. Acusada de “violencia política de género”, el Tribunal Electoral sentenció a una mujer por ser violenta contra otra mujer, por un comentario que hice en un chat privado de WhatsApp. No lo hizo en público, no agredió a la candidata, lo que dice no es mentira… pero ahora la sanción es para un particular por haber dicho algo en un entorno privado. Y la sentencia incluye “que debe publicar una retractación y una disculpa en el medio usado para la agresión”. ¿Y cómo va a saber quién lo vio y lo hizo público? ¿O lo pone en su estado del Whats y espera que todos lo vean de nuevo? De verdad que es importante frenar la violencia política de género, pero es un abuso, Chavo del Toro en El Economista.