
Empezó la Cuaresma, y unos sesenta millones de católicos mexicanos fuimos ayer a tomar ceniza. Incluidos los que no se arrepienten de sus pecados, que seguirán haciendo el mal y que piensan que con una limosna todo se les perdona. Porque aunque el perdón divino también pueda alcanzarlos, primero tienen que deja de hacer el mal voluntariamente. Pero eso no pasará. Horax en Milenio.