Lo dicho: Marx Arriaga no se quiere ir de su cargo en la SEP, porque teme que van a modificar sus libros de texto, llenos de errores, propaganda comunista, y ataques contra el Estado y el Gobierno… del que ahora son cabeza. Y claro que se puede y se debe ser crítico, pero cuidando de no dañar de más las instituciones que ahora encabezan. Y con tal de defender “el legado de López Obrador”, se niega a abandonar el puesto, la oficina y los libros. Y solo porque le pidieron que, en ánimo de ahorrar dinero, de un libro para maestros que se edita para cada grado, se haga uno solo. También le pidieron que se incluyan más mujeres, tarea a la que se negó. Y peor para el secretario Mario Delgado: o le hace caso a su jefa, o le hace caso al expresidente y a la no primera dama, que le recetaron ese angelito para ese altar. No, pues así no se puede. Magú en La Jornada.