
Pues muy rápido, para los estándares normales, salió el dictamen sobre el accidente del tren interoceánico por parte de la Fiscalía General de la República. No importa que se hayan puesto durmientes de madera podrida. O balasto que no cumplía la norma. Tampoco el hecho de que se usaron máquinas y vagones con más de 25 años de uso, sin buen reacondicionamiento. No: nada de lo que vimos en las fotos es la causa. El responsable es… El maquinista, que iba a exceso de velocidad en una zona que estaba marcada con un tope. De nada sirvió para exonerarlo que le hayan dicho que “le metiera pata” porque ya iban tarde y bastante cargados de pasajeros, y no querían quejas. Ya ordenó su captura la fiscal Ernestina Godoy. Lo demás, no se va a investigar porque está “todo en orden”. Y no importa: ya dijo la presidenta que su gobierno “seguirá apoyando a las víctimas”, aunque eso debería hacerlo el seguro contratado. En fin, para variar, nos hicieron de chivo los tamales. De chivo expiatorio, además. Perujo en El Economista.