
Cuando era opositor, Gerardo Fernández Noroña criticaba que los Ministros de la Suprema Corte llegaran en camionetas blindadas a San Lázraro. Que “era un lujo inadmisible con un pueblo pobre”. Y que era muestra de soberbia y clasismo. Pero ahora que los nuevos ministros de la Suprema Corte del Acordeón estrenaron camionetas Gran Cherokee blindadas, consideró que “es necesario que cuenten con vehículos acordes con su función y su cargo”. Que porque viven en riesgo al contrariar a ricos, a poderosos y a criminales. Igual que los anteriores, pues. Pero como eran rivales políticos… En fin, que poco le duró el gusto: los ministros, ante la crítica social a la incongruencia, decidieron que no usaran las nuevas camionetas (que algunos les decían las Gran Chairokee). Y ahora Fernández Noroña deberá tragar sapos… Una vez más. Ya son tantas, que Jabaz en Milenio dice que son parte de su dieta.