
Que los ministros y ministras de la Suprema Corte del Pueblo (o del Acordeón) acaban de recibir camionetas blindadas “machuchonas” de alta gama, de una marca con fama de tener mala calidad en los últimos años y de un costo millonario. Pero dicen que “se ahorraron mil millones” porque pasaron de una renta a una compra, vendieron parte de su flota vehicular anterior y shalala. La duda es: ¿Para qué quiere camionetas blindadas el poder judicial “popular”? ¿No se supone que Lenia Batres llega a su trabajo en metro? O igual y era pose de los primeros días y ya se va encontrando que la realidad es mejor tener lujos que no tenerlos. Y ojo: estamos de acuerdo en que, por lo sensible de su trabajo y por los riesgos que corren, deben tener vehículos blindados. La duda es por qué los criticaban cuando los tenían los otros y ahora descubrieron que son muy, muy necesarios. La incongruencia, pues. Chavo del Toro en El Economista.