
Pablo Gómez está para dar pena ajena. El responsable de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral nos salió más totalitario que demócrata. Uno de los primeros diputados plurinominales que tuvo el país (a partir de la reforma de 1977) ahora exige que se desaparezca esa figura porque “es inútil”. Y uno de los primeros representantes de partido en el IFE, ahora dice que es absurdo buscar la autonomía del organismo electoral nacional. ¡Qué manera de traicionar una hoja de vida! Aunque tal vez es porque él siempre luchó por la izquierda, no por la democracia… Alarcón en El Heraldo.