
Es cierto que la detención de Nicolás Maduro es polémica: de un lado, es un jefe de Estado que debería tener inmunidad diplomática, y que tomen por asalto su casa para llevárselo equivale a un secuestro ilegal, y cualquier acción en su contra debería ser judicialmente inválida. Del otro lado, es un dictador que cometió fraude electoral y que tortura y explota a su pueblo de maneras intolerables para las sociedades democráticas modernas, y por eso sus aliados solían ser gobiernos autoritarios, muchos de ellos de izquierda. Dicho lo cual, se ven muy mal los izquierdistas “de iPhone” atacando a Estados Unidos por la medida cuando tienen casas y negocios allá; que se quejen de los abusos perpetrados a Maduro, cuando están comprando ropa de lujo en tiendas americanas; o que se nieguen a que EE. UU. compre petróleo a Venezuela mientras que México se lo regala a Cuba. Congruencia, jóvenes, congruencia. Que a ratos dan la impresión de que no conocen nada, pero nada del mundo real para la mayoría de sus compatriotas. Alarcón en El Heraldo.