
Y pues algo hay de eso: ya que los pocos pavos que sobrevivieron la Navidad no tienen zapatos, no podrán pedirle a los Reyes Magos que les regalen más meses de vida, y pasarán al menú los próximos días. Por lo pronto, les deseamos a los lectores pequeños (y a sus papás) un feliz Día de Reyes Magos (que no tendrán los pavos). Garcí en El Financiero.