
Este domingo el Zócalo se llenó una vez más por los simpatizantes de la Cuarta Transformación que fueron llevados más a fuerza (o con incentivos) a ver a la presidenta Sheinbaum afuera de su casa. ¿El detalle? Que en una plaza donde caben 250,000 personas, máximo, afirmaron que había 600,000. En la misma plaza en que dicen que los opositores solo pueden meter 100,000 personas. Y que todos esos participantes en “la marcha del tigre” están dispuestos a dar su vida y su esfuerzo por el movimiento. No estamos seguros de eso, pero sí de dar un domingo (y uno o dos días antes o después) por algún beneficio, monetario o de otro tipo. Garcí en El Financiero nos ofrece una rara imagen tras bambalinas de la preparación de la marcha. De que tiene popularidad y apoyo, lo tiene. De que lo que vimos el domingo fue un grotesco show de manipulación y abuso de los más pobres o vulnerables, también.