
Siempre es lo mismo con el presupuesto federal: se le quita dinero a un programa para darle a otro. A veces, es conveniente, como con Enciclomedia de Fox: no se acabó de concretar, y salía más caro el mantenimiento que la compra original. Otras veces es un error: desaparecer Progresa-Oportunidades, que daba un seguimiento de que los hijos de los beneficiarios con altas carencias fueran a la escuela y al médico, para hacerla una beca universal sin supervisión. O el Seguro Popular, cuyo reemplazo tardó seis años en hacerse y sigue sin funcionar bien. En fin, lo grave es que ahora los baches son el rescate de PEMEX (que antes daba dinero a la federación, y ahora le quita), el Tren Maya, que requiere un subsidio de 94 pesos por cada 100 de presupuesto; el AIFA, que aunque sigue creciendo sus pasajeros y, sobre todo, carga, no cubre ni la mitad de sus gastos porque no está conectado adecuadamente. Y así. Hay muchos hoyos por tapar, que antes no existían. Garcí en El Financiero.
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