
¿Por qué será que, cuándo agarran a un político en sus marranadas, la mayoría acusa que es una “guerra sucia” en su contra? Sea viajando en avión privado, o abusando de sus subalternos; comprando cuadros de medio millón de pesos en Japón, o viendo el fútbol durante las sesiones, e incluso negociando con el narco o recibiendo sobres amarillos… o cualquier otro ejemplo que se les ocurra, alegan que es “guerra sucia”. Al grado que el príncipe Andrew, hermano del Rey Carlos de Inglaterra, decidió retirarse de la vida principesca y renunciar a sus títulos, para defenderse de las acusaciones de que está vinculado al caso de pedofilia de Epstein… pero no sin antes decir que es víctima de guerra sucia y acoso. Cartón de Alarcón en El Heraldo.