Vaya cosa… Acusado de haber contratado a un delincuente como secretario de seguridad, el senador y exgobernador de Tabasco, Adán Augusto López, fue ayer al Congreso de Morena. Y allí, en vez de haberlo relegado, despedido o hasta corrido del cargo y del partido, lo recibieron con un “no estás solo”. Se aprobó una comisión que revisará a los nuevos aspirantes, que sean honorables, que no tengan delitos previos y que no compliquen las cosas. Pero solo para los nuevos. A este viejón corrupto e impune, no le harán nada. Ni a Monreal, Yunes, Murat, Rommel, Mayer, Lavalle, Armenta y demás “neoconversos al morenismo” que tienen una larga cola que les pisen en sus mlitancias previas, pero cuentan con el aval de AMLO. a sus purificaciones. Al menos, es lo que insinúa Hernández en La Jornada. Lo que, además de causarnos risa, nos sorprendió: que un medio afín a la 4T se atreva a criticar, ya nos habla de división interna. Y en la mañanera, la presidenta Sheinbaum se opuso “a los linchamientos mediáticos que los opositores lanzan sin pruebas”, aunque aquí la fuente de las acusaciones sea el Ejército. Mientras tanto, en entrevista con Ciro Gómez Leyva, el vampiro tabasqueño dijo que “él ni sospechaba de las malas conductas de su colaborador, que de haber sabido, ni lo nombro”. Y eso que tenía esa mala fama desde 1989 y hubo mensajes del Ejército al gobernador desde que lo nombró. Pero a Calderón no le creen que no sabía de los malos pasos de García Luna. La doble moral, pues.