
Tal vez así se explicaría la locura que ha implicado la reforma judicial y sus “defensores”: que en vez de entender “acatar”, escucharon “atacar”. Porque una juez de Veracruz dijo que, dado que hay amparos en proceso, se debe retirar del diario oficial y suspender su aplicación “hasta que no se sepa en qué paran”. No dijo que es inválida, no señaló que está mal: solo dijo que había que suspender su aplicación “por un ratito”. Pues nada, a pesar de que ya declaró la presidenta que “no se pudo dar por notificada porque el QR no sirve”, anunció que ya demandó a la jueza “excedida”, que además la denunció ante el Consejo de la Judicatura y que buscarán interponerle una demanda penal. ¿Y si le hacen caso y se esperan a que se resuelvan los juicios? No pierden nada —tal vez algo de tiempo, pero nada grave— y pueden ganar legitimidad. Pero con su argumento de “tenemos la mayoría y la vamos a usar”, con eso les basta para demostrarnos que “autoritariA también se escribe con A”. Pero de que son unos cerdos legislando, lo son. Horax en Milenio.
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