
En su primer día de gobierno, la presidenta Sheinbaum “pedía perdón” por los muertos del 2 de octubre de 1968 a manos del ejército, y visitaba posteriormente la base naval de Icacos, en Acapulco, para evaluar la tragedia del nuevo golpe de un huracán (eso sin, sin arriesgarse a ir a ver a los damnificados, no vaya a ser que “ataquen la investidura presidencial”). En Chiapas, los militares dispararon contra una camioneta con migrantes que huía a toda velocidad, que confundieron con narcotraficantes. Se tuvo un saldo de seis muertos y 13 detenidos, de distintas nacionalidades. Y aunque ya se investiga a los mandos que dieron la orden de disparar y, dicen, no se quedará impune, es triste ver que los primeros muertos de la actual administración llegan el primer día. Pero que no se preocupen, dice Chavo del Toro: en 50 años les pedirán perdón.