
Como en cada informe presidencial —desde que existe la práctica—, el presidente nos dio cifras y logros de lo que fue su administración. Pero ahora, al ser el sexto y último informe, añadió datos y apreciaciones de lo que fue todo su sexenio. Y como siempre ocurre, la autocrítica y los reconocimientos de cosas fallidas no se dieron. Pero ahora no solo presumió que transformó al país porque ahora sí tenemos una “democracia realmente democrática” porque su partido tiene mayoría simple en ambas cámaras y mayoría calificada prácticamente en ambas: está a un senador de distancia. Y dónde si se voló la barda es al declarar que no deja un sistema de salud “como el de Dinamarca: ¡¡mejor que el de Dinamarca!!” Puros distractores, como bien lo señala Horax en Milenio.
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