
En el cuento de Hansel y Gretel, la casita de dulce en el bosque era una maravilla para atraer a los niños… antes de que la bruja se los comiera. Pero ahora que nos acercamos a una dictadura soft (una dictablanda) sin órganos autónomos técnicos y sin jueces de carrera… nos dicen que todo será aún mejor que hoy y que “disfrutemos lo votado”. ¿Lo peor? Que muchos creen la demagogia oficial sin chistar y de verdad creen que un segundo piso en la casita de dulce es lo que necesitamos. Horax en Milenio, en homenaje a los hermanos Grimm.