
La ceremonia de toma de posesión de Claudia Sheinbaum como presidenta ya está causando polémica: se invitó al ruso Vladímir Putin a asistir, a pesar de la guerra en Ucrania. Y también a Benjamín Netanyahu, de Israel, a pesar de la violencia en Palestina. O a Nicolás Maduro, a pesar del presunto fraude electoral. La lógica es que “invitamos a los dignatarios de todos los países con los que tenemos relaciones diplomáticas”. Y la otra gran pregunta es, ¿Y el presidente saliente, va a querer seguir siendo el centro de la fiesta, o se retirará pronto del banquete, o tras darle la banda presidencial? Habrá que esperar, pero no parece fácil que se pase a lo oscurito esa mañana. Horax en Milenio.
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