Lo ha logrado: Después de reducir el partido a su mínima expresión histórica, logrando la menor bancada de todas las que ha tenido —a pesar de ir de la mano del PAN—, Alito Moreno logró cambios en los estatutos del PRI. En uno, se elimina cualquier vínculo con el neoliberalismo, esa corriente que, según ellos, “los alejó de las bases populares”, a pesar de que su máximo logro, el TLCAN (ahora T-MEC), contribuyó a un crecimiento del país como no se había visto desde el desarrollo estabilizador. Fue tan bueno, que ni la 4T se animó a quitarlo. Pero, además, logró que la secretaria general se reelija hasta tres veces. Y él, desde ya, y hasta 2034, podrá presidir el partido ininterrumpidamente. Por eso Hernández en La Jornada nos recuerda la frase del rey francés absolutista Luis XIV “el Estado soy yo”. E, igual que él, terminará en el basurero de la historia nacional, más pronto que tarde, ya lo verán.
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