
Que dicen que no hay mucho de qué preocuparse con la elección popular de jueces… Porque no es tan-tan popular ni abierta. Los legisladores pondrán 10 candidatos, el presidente otros 10, el poder judicial 10. Entonces el legislativo los evalúa conforme a sus méritos, y autoriza que 10 nombres pasen a la boleta, que es de dónde los ciudadanos de a pie elegiríamos a los que toque renovar. Por supuesto que Perujo en El Economista nos propone algunos perfiles: el burro, el marrano, la rata, el baboso, el gato, el buey, el gorila, la serpiente y el buitre. Que de cualquier manera, ya están en el poder judicial a distintos niveles… Y eso ni se evita con el voto popular, ni se resuelve al no tenerlo.