
Ahora resulta que ya se demostró que desde 2012 había indicios del feminicida de Iztacalco. Se han probado restos de, al menos, 20 mujeres enterradas en su domicilio, y se sospecha que participó en al menos otros 20 casos. El tema es que, de confirmarse nada más los casos que le atribuyen en el año previo, tiraría por suelo las estadísticas de baja de feminicidios que presume la entonces jefa de gobierno y hoy candidata presidencial, Claudia Sheinbaum. Aunque la hipótesis de Chavo del Toro en El Economista no es descartable: con todo lo que la anterior fiscal de la ciudad persiguió a la oposición —al grado de inventarles delitos u ordenar escuchas telefónicas, con el argumento de que eran parte de bandas de secuestradores-, a lo mejor encontró que _no era panista_ y ya con eso no tenía caso perseguirlo y se le podía exonerar. Debe ser eso…