
En el juicio contra García Luna en EE. UU., se tomó el testimonio de Sergio Villarreal “El Grande”, célebre narcotraficante, que dijo que le dio dinero al funcionario a cambio de protección. No aportó pruebas de su dicho —es difícil que un funcionario firme un recibo por un soborno, o que queden huellas si fue en efectivo—, pero en la narrativa gubernamental, no era necesario demostrar nada. Y parte de los testimonios ya se habían abordado por la periodista Anabel Hernández en libros pasados. Pero en su nuevo libro dice que le dieron 5 millones de dólares en efectivo a AMLO para la campaña de 2006 y le fondearon el plantón de Reforma; ahora él y sus simpatizantes dicen que no hay pruebas de lo que dice el Grande y que no hay que creer todo lo que diga un testigo protegido. Entonces… ¿Tampoco valía en ese momento o ya cambiamos? Será bueno ver en qué acaba esto, y si los gringos ya comparten las pruebas que tienen… si las tienen. Porque luego también les da por creerse sus películas de acción. Chavo del Toro en El Economista.
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