
Por dónde lo veamos, el incidente de la embajada mexicana en Ecuador está mal. De un lado, México dio asilo a un delincuente sentenciado —lo que está prohibido— solo porque Jorge Glas fue vicepresidente de esa nación bajo un régimen de izquierda, y según se dice, porque la DEA había pedido su extradición para que declarara en juicios sobre los cárteles mexicanos, en especial el CJNG. Del otro, como no se les quería entregar y temían que lo iban a sacar en la cajuela de un auto, la policía se metió a la embajada y lo sacó a la fuerza. Ese error es mucho más grave por la violación a la soberanía y el rompimiento de acuerdos globales (la Convención de Viena) y regionales que establecen mecanismos legales precisos para poder recuperar un prófugo de la justicia… sin tener que llegar a acciones de gorilato. En fin. Actuamos mal y nos respondieron mucho, mucho peor. A ver ahora que hacen Daniel Noboa y López Obrador para recoger su entuerto. Rapé en Milenio.