A raíz del desmadre ocurrido en Guerrero con los normalistas de Ayotzinapa —zipizape que acabó con un muerto más, ahora a manos de la policía municipal, cuyo responsable se dio a la fuga pese a estar resguardado—, en ese estado renunciaron el Secretario de Gobierno y el de Seguridad Pública. Además, la gobernadora pidió la renuncia de la fiscal general. Y a nivel federal se está pidiendo la desaparición de poderes en el Estado, aunque como el presidente ya salió a decir que respalda a Evelyn Salgado, eso no prosperará. La duda que plantea Magú en La Jornada es la misma: ¿Qué cartel se quedará ahora con qué puesto? Porque gente honesta, que quiera jugarse la vida, francamente dudamos que haya mucha dispuesta a hacerlo. Por lo pronto, a esperar.