
Sí, los políticos suelen mentir y sus simpatizantes se las creen. Pero pocas veces hemos visto lo que ha pasado gracias a la cuarta transformación: un nivel de mentiras y disonancias pocas veces visto. Y no parece que se vaya a calmar la cosa: los inexpertos son honestos, los corruptos son leales, los mentirosos, sinceros y los delincuentes, amorosos. Y lo de «mentirosos sinceros» sale porque una de las defensoras del presidente declaró que «tal vez miente, pero es sincero: dice lo que cree, aunque sea mentira». No, pues genial. Alarcón en El Heraldo.