
Pues si. Los escandinavos tienen salud y educación pública de buena calidad, altas pensiones y empresas públicas eficientes. Pero también pagan altas tasas de impuestos, y limitan mucho quienes pueden ser médicos o maestros: solo los mejores. Hay una intensa meritocracia. Pero la raíz de su éxito es la misma: Capitalismo, contrapesos, Estado de derecho; alta fiscalización, transparencia y combate a la corrupción. Es decir, todo lo contrario a lo que pretende el Santa Claus de Palacio Nacional: dar todo sin pedir nada a cambio; no rendir cuentas y sin sancionar a la corrupción de sus cercanos, inclusive su familia directa. Cartón de Paco Calderón. Clic sobre la imagen para agrandar.
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