Estimados lectores:
Como han visto, el segundo trimestre del año hemos publicado poco y mal. En todo mayo, seis entradas en vez de 32 entradas. Hasta el cartón dominical de la semana anterior se publicó con errores (era la imagen de la semana antepasada). El peor mes de nuestra historia, justo cuándo este esfuerzo editorial cumplía 12 años de publicaciones ininterrumpidas.
Como dijimos en una entrada previa, nos preocupa que algunos caricaturistas se están volviendo publicistas del régimen y otros usan más la violencia que el humor. Esos materiales no podemos reproducirlos aquí. Añadan que algunos portales están poniendo paywalls —pago por entrar—, bloquean contenidos y borran materiales. Otros se van a modelos de CloudShare y eso hace que las imágenes no siempre se puedan ver. Añadan la saturación de publicidad en los portales, los aumentos de costos y los menos tiempos libres que deja el regreso de la pandemia. Incluso, algunos medios están demandando a quienes comparten sus materiales en redes sociales. Para colmo, Twitter ya no permite publicar tuits directos desde la plataforma, ni tampoco programar tuits a cierta hora —a menos que paguemos—. Es más caro hacer llegar un producto gratuito, al que nos negamos a ponerle publicidad.
También ha aumentado la virulencia en el clima político y social: recibimos cada vez más descalificaciones y ataques, personas molestas con los cartones —que no son nuestros, siempre damos crédito al autor— o con los textos —que son originales–, ya que procuramos seguir una línea: hablar de frente al poder y criticar a los poderosos. De todos los partidos. En todos los niveles de gobierno. ¿Qué se enfatiza más el ejecutivo federal? Pues si, porque es el más conocido y el que más humor involuntario crea solito. Por eso es el que más aparece, pero no es el único. Y las más de 8,400 entradas en doce años dan testimonio de ello. Pero esta semana un lector nos buscó para hacernos ver que había un error en la imagen y dijo las palabras mágicas: «Gracias por el esfuerzo que ponen al hacer este sitio». Y eso nos bastó para reanimarnos.
A partir de este mes de junio, en que iniciaremos nuestro año 13, procuraremos volver a publicar diariamente de 1 a 3 veces. Y no, no cobraremos, no podremos un paywall, no haremos registro obligatorio ni nada así. Solo queremos pedirles una cosa: participen más. Voten por los cartones, visítenos diario, abran los correos, compartan nuestros materiales en sus redes sociales, usen #monoaureo en Twitter o nuestra dirección https://monoaureo.com para que podamos tener más lectores. Recomiéndenos con quienes consideren que les puede gustar lo que hacemos aquí.
Esto porque es un esfuerzo que hace el equipo por el gusto de comentar las noticias, de acompañarles en sus días con una sonrisa (o una reflexión) y de garantizar que el debate democrático sea plural y lo más objetivo posible. Lo seguiremos haciendo, aunque el ánimo sea más triste cada vez y el ambiente más enrarecido. Porque, a final de cuentas, solo triunfaremos ante la ausencia si seguimos en la tradición de José Guadalupe Posadas, de Abel Quezada o de los maestros modernos Ríus, Calderón o Magú: redefinir la sociedad con la premura del día a día, la simplicidad de un trazo y con grandes verdades que puedan entenderse desde la persona más sencilla, aunque puedan analizarse por las mentes más complejas y, aun así, ser claros y entendibles. Eso es lo que podemos hacer para aportar a la sociedad.
Vean el ganador de cada mes, elegido con sus votos, en la página de Los Mejores Monoaureos. Y acá nos vemos en 2024, para burlarnos, reflexionar y criticar al próximo gobierno, tal como lo hicimos con Calderón, Peña y ahora con AMLO.
El equipo Monoaureo.
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