
Entendemos que la solidaridad y el espíritu de cuerpo son dos valores fundamentales para el presidente López Obrador. Y qué bueno que sea así…. Pero preocupa cuándo, de un lado, acusan a su corcholata favorita, Claudia S., de un mal manejo ético y hasta legal en el caso de dotar de ivermectina a pacientes de COVID en la Ciudad de México, sin su consentimiento y a pesar de que esa medicina no estaba indicada para tratar la enfermedad. Era un paliativo, pues. Pero como Claudia salió a defender a José Merino, autor de semejante error, se expuso a que lo que era un tema académico de minorías se volviera parte de la discusión pública. Y el presidente salió a arropar a Claudia, quien había cubierto a Pepe Merino. Y para no descuidar al presidente, Hugo López Gatell tuvo que salir a decir que «ivermectina si», a pesar de que en septiembre dijo «ivermectina no»,alineado a la OMS. Y para agradecer la lealtad de Hugo, salió a decir que la acusación en su contra por genocidio era un exceso y un absurdo; y que si el ministerio público avanzaba la investigación «todos acabaremos en la cárcel, porque todos somos Hugo». Pues tarde o temprano, la negligencia médica y el manejo político de un tema técnico acabarán llevando a Hugo a juicio internacional, y lo va a perder… y como «todos somos Hugo», ya se sabe lo que pasará entonces. Por lo pronto, la parca está de acuerdo, según el cartón de Horax en Milenio.
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