Durante una gira de trabajo en Milpa Alta, reunido con pueblos originarios y refiriéndose a la corrupción, el presidente López Obrador dijo que «Ya hay una nueva corriente de pensamiento y eso se debe a nuestro movimiento, porque antes ni en la academia, en las universidades, mucho menos en el parlamento y en los discursos políticos se mencionaba siquiera la palabra (corrupción). Ahora el corrupto es mal visto… ¡Fuchi, caca!». Y dijo que la transparencia y rendición de cuentas ya son habituales en su gobierno. Lo curioso es que es el gobierno que más datos ha ocultado -pregunten por Dos Bocas o Santa Lucía; el rescate de Evo Morales o el evento de Culiacán: todo tiene reserva de entre 5 y 20 años-, la corrupción aumenta (hay quien reporta que ahora les piden hasta 30% de mordida para «liberar pagos»). Y, para colmo, quien dijo que no se reunía con Sicilia y LeBaron para «cuidar la investidura presidencial» ahora se ganó el mote de El Cacas. No, pues que bueno que vamos bien, que si no… Horax en Milenio.
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