Pues ayer transcurrió el tradicional «Grito de Independencia», presidido en el Zócalo por primera vez por el presidente López Obrador. Entre las novedades agregó arengas a favor de los pueblos indígenas, la paz y la fraternidad universal. Tocó la campana más de lo esperado y se presentó en el balcón sólo acompañado por su esposa. Bien. Bastante bien. El único detalle es el que ilustra Horax en Milenio (y que parece desafortunadamente cierto).
Descubre más desde MonoAureo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
