Garcí en El Financiero tiene un excelente punto: Si la solución a todos los problemas es «acabar con la corrupción», y la guía para aplicar la solución es «seguir el ejemplo» de ya-saben-quien… pues mejor ni les decimos que eso de decir que «yo la avalo» a Layda Sansores a pesar de desviar 750,000 pesos del Senado para gastos personales; o salir a decir que Napoleón Gómez Urrutia es «perseguido político» tras desviar 54 millones de dólares y todos los casos que van saliendo entre sus candidatos afines -incluyendo ex funcionarios de Javier Duarte en Veracruz, acusados de desvíos; o candidatos a alcaldes acusados de narcotráfico-, pues… vamos a empeorar. No importa con qué nivel de buena voluntad funcione. Y eso no está padre… (claro que pueden decir que «son ataques políticos», pero acá cerca conocemos de primera mano al menos tres casos que… son corruptos y no pudimos hacer nada al respecto).
