Sin duda, uno de los momentos estelares del pasado debate presidencial ocurrió cuándo Ricardo Anaya se acercó al pódium de López Obrador para señalarle que sus datos eran mentira: que es cierto que durante su gobierno se tuvo la mayor inversión extranjera en la ciudad, pero que casi la mitad se explicó por las ventas de Banamex y Bancomer (que tenían la sede aquí y que explican casi la mitad del monto; no son inversiones productivas sino especulativas y «no cuentan»). En respuesta, AMLO sacó su cartera y dijo que «la tengo que esconder, no me la vaya a robar». Y ese momento y esas frases fueron de lo más comentado en el debate. Pero… como bien dice Hernández en La Jornada, una cartera con $200 (que es lo que dice traer AMLO «y a veces ni eso») no le interesa al Joven Maravilla: el lo que realmente quiere robarle son los quince puntos de ventaja que, según algunas encuestas, le trae encima el tabasqueño… ¿O no?
