Y siguiendo con las tradiciones de la Semana Mayor, ya se viene la «quema de los judas»: tradicionales figuras de cartón, huecas y llenas de cohetes, que se queman en Jueves Santo para recordar al discípulo que traicionó a Cristo… y, en este caso, a quienes de un modo o de otro van a traicionar al pueblo. Porque buenos-buenos, no van a salir. Lo único bueno es que sólo uno podrá traicionarnos al 100%: los otros tres perderán la elección y, por tanto, quedarán exentos de la posibilidad de engañarnos todo el tiempo de su sexenio. Y ya se escucha la pregunta: «¿Acaso seré yo, Pueblo?». Rictus en El Financiero.
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