Que Ricardo Anaya, ex presidente del PAN y único precandidato presidencial de esa fuerza política, fue a la sede de su anterior archirrival, el PRD, y se puso un chaleco amarillo, además de asumir la candidatura presidencial del PRD y decir que «hacía suyas» las aspiraciones de ese instituto político también. Ahora en la calle lo bulean: su camisa azul y amarillo es como de simpatizante del América, no como de político congruente con una ideología (aunque si puede ser por su pragmatismo). Alarcón en El Heraldo.
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