Ya saben que la solución a un problema pasa por el adecuado uso del lenguaje… así, en la Ciudad de México no hay «inundaciones» sino «encharcamientos» debidos no a la falta de previsión sino a las «lluvias atípicas». No hay «corrupción generalizada» sino «casos aislados» de funcionarios fallidos. No hay «cárteles de la droga» sino «delincuencia común» y no hay «precandidatos presidenciales» sino «aspirantes ciudadanos». Y no hay ningún jefe de gobierno «haciendo precampaña presidencial» sino… um «presidente de la CONAGO queriendo mantener el título de presidente» Si, eso. Y no hay «carteles», hay «posters» Así que no se compliquen las cosas: basta con cambiar los nombres a las cosas para que dejen de ser lo que eran. Nerlición en El Economista.
