Tanto el PT como el PRD «declinaron de fea manera» la «invitación-ultimátum» de declinar su candidatura y sumarse a la campaña de Delfina Gómez so pena de no ir en alianza en 2018. «Le vamos a regalar una silla para que espere sentado», dijo Óscar González, del PT. Por su parte, Juan Zepeda del PRD declaró: «en una democracia se negocia, se acuerda; no se ponen ultimátums, y menos que impliquen rendición incondicional». Y tiene razón. Aunque habrá que ver si los ultimátums del PRI no resultan más convincentes… -y para muchos simpatizantes de Morena, ese es el tema de fondo: los candidatos opositores se vendieron al gobierno para evitar el triunfo de Morena… que no está seguro, de cualquier manera. Pero vaya: es mejor negociar que imponer, y como dice el clásico, «en política, lo que cuesta dinero, es barato». Veremos. Magú en La Jornada.
