Pues ya valió: si el objetivo de poner a Luis Videgaray a cargo de la Cancillería era «su buena relación con el equipo de Trump» y en cosa de horas se dinamitó esa relación… ¿Valdrá la pena mantenerlo allí becado por dos años o poner de una vez a alguien que no «vaya a aprender»? Veremos qué decide el presidente. Helguera en La Jornada.
