Tal vez amanecimos «sospechosistas», pero son el tipo de cosas que no ayudan… ¿De verdad tenían que anunciar los recortes y ajustes al mismo tiempo que ocurría el último evento de la visita papal? Si, es posible que quisieran «aprovechar el distractor». Y si lo hubieran realizado «durante» la visita, se hubiera perdido más la nota. ¿Por qué no la siguiente semana? Ahora ya entendemos la frase de The Economist: «No entienden que no entienden». Porque si lo calcularon, salió mal. Y si no… ¡Qué torpes! Fisgón en La Jornada.
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