Pues nada, que al final se suspende el diálogo en tanto la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación no vuelva a clases… pero cómo bien dice Fisgón en La Jornada, aceptar esa condición es acabar con su movimiento. Por otra parte, aceptar continuar el diálogo con el plantón es acabar con la educación. De todos modos, «tejones que no hay conejos».
