Triste, en efecto, deben estar «los Siete Magníficos» miembros del Tribunal Electoral, empezando por el ministro presidente José Alejandro Luna Ramos: pasaron de tener un generoso «haber de retiro», una pensión vitalicia de unos seis millones de pesos al año, a ponerla en duda, a perderla totalmente por el escándalo mediático que representaba. Y pasaron del «nos la merecemos para garantizar nuestra imparcialidad» al «es justo porque estamos homologados a la Suprema Corte» al «está bien que no nos la den». Eso es pasar del Haber al a ver al abur, como dice Calderón desde su sitio en nuestro cartón de esta tarde.
