Así las cosas: la industria refresquera amagó al Senado de la República en el sentido de que si dan el aval al Impuesto Especial de Producción y Servicios de $1 por litro de refresco, despedirán a 10,000 trabajadores inmediatamente y otros 10,000 en el mediano plazo por «la baja en las ventas que provocará». Sin embargo, los 12,500 millones de pesos que puede recaudar la medida saldrán de los consumidores -el refresco es un bien inelástico y el aumento es muy poco- así que ese amago no debería tomarse en serio. Nerilicón en El Economista.
