Desde su creación en los años de Carlos Salinas, la Autopista del Sol que une México con Acapulco ha sido problemática y muy cara. Entre los cambios de trazo de último momento -el cuñado del presidente, José Francisco Ruiz Massieu, gobernador de Guerrero en esos años, exigió que la carretera pasara por Chilpancingo, y no con un libramiento, por ejemplo- y la falta de un adecuado proyecto ejecutivo, ha sido cara y mala. Por ejemplo, dicen que faltan dos semanas para que quede totalmente rehabilitada, con lo que cumplirá un mes fuera de servicio. Veremos si es cierto. Perujo en El Economista.
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