Quien fuera el «topo» del caso Wikileaks, quien filtró miles de documentos de las guerras de Irak y Afganistán y miles de cables de diplomacia estadounidense, Bradley Manney, recibió una sentencia de 130 años por los cargos de espionaje. Al menos no lo encontraron culpable de «ayudar al enemigo», lo que hubiera implicado pena de muerte. Y todo por, como bien dice Hernández (@monerohernandez en Twitter) en La Jornada, «exhibir al país de las libertades». Habrá que ver si no es necesario parafrasear a Vargas Llosa y su «dictadura perfecta».
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